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Adrián Camps: “Basura, falta de espacios verdes, transporte: algunos problemas porteños”

La Ciudad de Buenos Aires no está bien en materia de espacios verdes. Mientras la Organización Mundial de la Salud -OMS- recomienda 10m2 por habitante, los porteños sólo contamos con un1,8m2, aproximadamente, y teniendo en cuenta la Reserva Ecológica estaríamos cerca de los 3m2. París, por ejemplo, tiene más de 9m2 por habitante. Respecto a su distribución, la zona norte es la que se encuentra en mejores condiciones, ya que cuenta con el Parque 3 de Febrero y las zonas cercanas al río; en cambio, la Comuna 3 tiene dos plazas de una manzana y la Comuna 5, otro tanto.

Frente a esta situación, podemos adoptar distintas políticas. En los lugares donde ya no nos quedan espacios libres, porque el terreno está ocupado por edificios u otras construcciones, hay que pensar en terrazas verdes o en lo que se llaman jardines verticales para aumentar la presencia de vegetación.

Los terrenos ferroviarios, si bien no están considerados como espacios verdes, son de lo poco que podemos recuperar. Hay un convenio entre la Ciudad de Buenos Aires y la Nación que dice que cuando esta última transfiere tierras a la primera, se queda con un 30% del que puede disponer libremente; es decir, que si no lo garantizamos, podemos perder 30% de espacio verde. Por este motivo, nosotros hemos presentado varios proyectos para rezonificar como Urbanización Parque a los terrenos ferroviarios, de manera que no puedan usarse para otra cosa. Porque sabiendo con qué los bueyes aramos es bastante fácil suponer que alguien va a querer utilizarlos para obtener de ellos algún beneficio económico. Entonces, se vuelve indispensable otorgarles la zonificación UP a fin de que no puedan ocuparse con otro destino.

Por otro lado, es preocupante la política que tiene la gestión de Mauricio Macri hacia las plazas y los parques. Permanentemente se está planteando hacer algún negocio. Donde ellos ven una plaza o un parque, quieren poner un restaurante, una central de servicios o algo que ocupe ese espacio y de lugar a alguna actividad comercial. En efecto, en la Legislatura, ya están en tratamiento proyectos presentados por diputados del bloque PRO que apuntan en esta dirección.

Es muy difícil discutir con personas que no tienen la misma concepción sobre lo que es un espacio verde. Un espacio verde es un lugar de esparcimiento donde hay plantas, pasto y nada más; no hace falta ocuparlo con otras cosas, como estatuas, esculturas, fuentes, restaurantes, confiterías, etc. Porque un día ocupamos 20m2, otro 50m2 y al mes siguiente, 10m2 más. Con el transcurrir de los años, lo que sucede es que permanentemente estamos perdiendo espacios verdes en la Ciudad. Esta política de goteo es tan dañina que debemos encontrarla forma de frenarla.

Además, la Ciudad de Buenos Aires tiene otros problemas ambientales; tal vez el más grave, coyunturalmente hablando, sea el de la basura.

Actualmente, los porteños generamos 2.200.000 toneladas de residuos al año, que son llevados y enterrados en el relleno sanitario Norte, ubicado en la localidad de José León Suárez, en la provincia de Buenos Aires. Se  calcula que este relleno tiene vida útil hasta septiembre del año 2013. El gobierno bonaerense ha realizado varios intentos para abrir nuevos espacios para el enterramiento de basura; todos han fracasado debido a los levantamientos populares. Es evidente que la situación se torna crítica medida que va pasando el tiempo sin soluciones reales. Ha habido rumores de que algunos intendentes proponían la incineración como salida a este problema; en ese caso, estaríamos ante un remedio tan peligroso como la enfermedad en materia ambiental debido a los gases que este proceso genera.

Respecto al reciclado, todas las políticas fijadas en la Ley 1854, conocida como “Basura Cero”, sancionada en el 2005 y promulgada dos años después, no han funcionado. No hubo políticas de Estado articuladas entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, como tampoco una continuidad en las políticas publicas: se empezó con la bolsa verde, se continuó con los contenedores, que luego fueron sacados, para volver a colocarlos unos años más tarde. Como contrapartida tenemos los números que sí han mantenido un continuo aumento: todos los años incrementamos la cantidad de basura que llevamos a los rellenos sanitarios y eso tiene que cambiar radicalmente.

En primero lugar, es indispensable que tomemos conciencia del problema; que se establezca la responsabilidad extendida de las empresas sobre los productos que colocan en el mercado, sobre los envases y los embalajes; que tengamos una política hacia los restos de demolición, los residuos electrónicos, los neumáticos de los autos; y, sobre todo, un plan serio y contundente de separación en origen y de recolección diferenciada con bolsas de distintos colores. Aproximadamente, el50% de los residuos domiciliarios corresponden a productos orgánicos; sin un proyecto de tratamiento de compostaje no es posible reducir los porcentajes tal como lo indica la ley.

Esto ha funcionado en otros países; por ejemplo, la ciudad de Los Ángeles recicla el 60% de sus residuos y ahora van hacia el 70%. Nosotros, es todos estos años en que se debió aplicarla Ley de Basura Cero, no sólo no hemos avanzado sino que hemos retrocedido.

Otro problema grave que tiene la Ciudad de Buenos Aires es el del Transporte.

El modelo del automóvil particular para llegar al centro de la Capital es totalmente obsoleto desde todo punto de vista. Desde la contaminación del ambiente, el derroche de energía -estamos hablando de recursos no renovables como el petróleo-, la congestión vehicular, la pérdida de tiempo de los ciudadanos para llegar a sus trabajos. Hay que tener en cuenta que el 70% de las personas que se desplazan por la ciudad utilizan el transporte público; sólo el 30% lo hace en auto y es suficiente para que todo el sistema de tránsito colapse.

Tenemos que apuntar a otro tipo de soluciones, como extender las redes de subterráneos, mejorar los servicios ferroviarios, interconectar los servicios de transporte. El Metrobus, por ejemplo, fue una buena idea a pesar de que algunos dicen que significó un gran negocio debido al costo de las paradas. Otra medida importante sería establecer centrales de transferencia para que los automóviles queden, en playas de estacionamiento, en la periferia de la Ciudad y que a partir de allí, se continúe con transporte público, fundamentalmente, subterráneos y ferrocarriles que son los menos contaminantes.

Concientización permanente, políticas públicas conjuntas entre la Ciudad, la Provincia de Buenos Aires y la Nación y sostenidas en el tiempo, sumado al compromiso de funcionarios y ciudadanos parecen ser las soluciones comunes a nuestros problemas ambientales.