[Nueva línea de créditos hipotecarios] UNA PROPUESTA RIESGOSA QUE NO RESUELVE EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

Nueva línea de créditos hipotecarios ajustables por Unidad de Vivienda (UVI)

La falta de acceso a una vivienda propia y la inflación son dos problemas graves que afectan sobre todo a los sectores de ingresos bajos y medios de nuestra población. Dada la situación económica actual, no creo que la nueva línea de créditos hipotecarios ajustables por Unidad de Vivienda (UVI), lanzada hace pocos días por el Banco Central, sea la mejor solución.

En la Argentina existen peligrosos antecedentes con los créditos indexados (Circular 1050) y dolarizados (convertibilidad) por los que muchos compatriotas perdieron sus hogares, cuando ya no pudieron afrontar los costos de las cuotas. En algunos casos, lo obtenido por el remate de las propiedades no alcanzó para cubrir las deudas y debieron seguir pagando durante años.  Este programa parece un negocio a medida de los bancos, inversionistas y grandes ahorristas.

El principal problema que presenta la propuesta es la indexación. La UVI se actualizará diariamente según el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), basado en el aumento índice de precios de la construcción. Consecuentemente, el valor de las cuotas se elevará de acuerdo con esa evolución.

En nuestro país, tras diversos procesos inflacionarios, la propiedad inmueble se ha convertido en una reserva de valor para los sectores de mayores recursos. En el inicio del gobierno de Mauricio Macri, los sectores ligados a la producción agropecuaria recibieron, vía devaluación y quita de retenciones, una suba de ingresos que, en algunos casos, supera el 100%; una parte de esa ganancia extraordinaria terminará invirtiéndose en departamentos ubicados en las principales ciudades del país. Esto elevará artificialmente el precio de las propiedades.

Por otra parte, la inflación es un grave problema que está lejos de ser resuelto. Según la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires “el Índice de Precios al Consumidor subió 4% mensual, acumulando en los primeros dos meses del año un alza de 8,3%”. Hace apenas dos meses, en declaraciones públicas, funcionarios del gobierno de Mauricio Macri calculaba una inflación para el 2016 “de 20 a 25%”. En dos meses, ya casi estamos en la mitad de esa estimación.

Una de las formas planteadas por la administración macrista para frenar la inflación es el  enfriamiento de la economía mediante la disminución del poder adquisitivo de la población. Esta política nos lleva a un futuro con inflación, recesión, desocupación y caída del salario real; un escenario absolutamente riesgoso para aquellos que se atrevan a tomar un crédito indexado.

Según el BCRA, esta iniciativa apunta  a “cambiar radicalmente el acceso a la vivienda” y a “fomentar el desarrollo con equidad social”, haciendo las “cuotas sensiblemente más accesibles que las de un crédito tradicional”, ya que el sistema actual “funciona como una enorme barrera en el acceso al crédito que solo pueden sortear familias de alto poder adquisitivo”. Si nos guiamos por la información de la entidad bancaria, para acceder a un crédito de $ 300.000 (cerca de U$S 20.000), la cuota inicial será de apenas $2.417, mientras que los ingresos mínimos requeridos serán de $ 8.056. Ahora bien, todos sabemos que nadie compra una propiedad por 20 mil dólares. Y menos aún en la Ciudad de Buenos Aires.

Según un mapa publicado por la versión digital de un importante matutino, si vamos a los barrios porteños donde se encuentran las propiedades de menor valor (ejemplo, La Boca o Nueva Pompeya), para acceder a un departamento de 1 ambiente se requiere un salario de $ 18.000.

De acuerdo a los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en agosto del año pasado, el salario promedio era de $ 13.000, tomando en cuenta el trabajo formal. Se estima que considerando el sector informal, aún importante en Argentina, la cifra baja a la mitad.

Hoy, en la Ciudad de Buenos Aires un 32% de la población no tiene vivienda propia, y en todo el país se calcula que unas 5 millones de personas se ven obligadas a alquilar un inmueble. Esta nueva línea de créditos lanzada por el Gobierno nacional no logra resolver el problema; más bien, y como ya han expresado distintos funcionarios y fuentes de los distintos bancos privados que adhieren a la iniciativa, parece orientada a inversores y ahorristas. Aún serán muchas las familias que quedarán al margen de la posibilidad de obtener financiación.

Este sistema de créditos funciona en Chile desde 1967, bajo el nombre de “Unidad de Fomento”. La pregunta es, si por el simple hecho de ser exitoso en otro país puede aplicarse en Argentina en el actual contexto económico (de hecho Chile, no ha vivido procesos hiperinflacionarios).

La vivienda propia es un sueño para muchos argentinos y nos urge que pronto pueda ser una realidad. Pero debemos ser responsables, porque miles de familias atraídas por la posibilidad de acceder a una vivienda pueden ser llevadas a una situación ruinosa.

 

Adrián Camps

Diputado de Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el bloque Partido Socialista Auténtico.