ALGUNAS REFLEXIONES EN EL DÍA MUNDIAL DEL RECICLAJE

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires mantiene una posición ambigua. De acuerdo a lo establecido en la Ley 4.120 (Servicio Público de Higiene Urbana), la gestión del material reciclable está a cargo de las cooperativas de cartoneros, pero permanentemente se les niegan los recursos necesarios para realizar su trabajo (la logística, el transporte, creación nuevos centros verdes, etc).  Por otro lado, siempre está el fantasma de las nuevas tecnologías: la instalación de plantas con capacidad de procesar reciclables o de incineración; un tipo de tecnología que prescinde del trabajo cartonero, es decir, un sistema de tratamiento sin inclusión social.

Antes de plantearnos la incorporación de tecnología, debemos agotar todos los procedimientos de reducción y reciclado de los residuos; equipar a las cooperativas, crear nuevos centros verdes (al menos, uno por comuna) e intensificar la promoción de la separación en origen con los encargados de los edificios y los vecinos en general y darnos una política respecto del tratamiento de residuos verdes (orgánicos), que si bien se está haciendo algo respecto a los restos de poda, falta mucho. Recién entonces podremos discutir qué hacemos con lo que queda. Por el contrario, en la actualidad, se está abandonando a su suerte a los recicladores urbanos mientras se avanza rápidamente con la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías, llámese plantas MBT o incineración (tengamos en cuenta que ésta última está prohibida por ley en la Ciudad de Buenos Aires).

REDUCCIÓN

Últimamente, hemos visto un cambio en la cartelería oficial: donde antes leíamos que la Ciudad reciclaba el 50 % de sus residuos, hoy se habla de “alcanzar” esa cifra; al menos ya no se falta a la verdad.

¿Cómo llega el PRO a los porcentajes de reducción de los que habla? Básicamente, toma en cuenta la cantidad de residuos áridos (ej. restos de demolición) que antes se enviaban a la CEAMSE y ahora ya no; cosa que es totalmente correcto. Por otro lado, computa la basura que se envía a la planta de tratamiento MBT que hoy funciona en el relleno Norte 3 de José León Suarez, unas 1.000 toneladas. Si bien hablamos de residuo tratado, no es reciclado. Esa planta sólo recicla el 5% de la basura que recibe; un 38% recibe un tipo de tratamiento (pero no se recicla) y el resto se entierra tal como ingresó. Usando este criterio, si incorporamos los residuos que podrían tratarse en las nuevas plantas, la de la zona sur que está en proceso de construcción y la de la zona norte, que todavía no tiene ley (y ojalá no la tenga), podríamos decir que hemos alcanzado el 75% de reducción que exige la Ley de Basura Cero y entonces podemos incinerar el 25% restante. Pero no. Claramente eso no es lo que dice la Ley: Basura Cero habla de compostaje, de reciclado, de tratamiento de residuos específicos (basura electrónica, neumáticos, etc.) pero no de tratamiento MBT, que lo único que hace es estabilizar el residuo, todo mezclado y llevarlo al relleno, ya sea como basura que se entierra o para separación entre capas.

INCINERACIÓN

El riesgo cero no existe; incinerar en la Ciudad sería sumamente peligroso. Por más que nos digan que va a haber filtros especiales, que una vez que pase por ellos la calidad del aire va a ser la adecuada, el riesgo siempre está y nos lo demuestran los grandes accidentes que ha sufrido la humanidad, como por ejemplo los desastres con plantas nucleares. Podemos importar la mejor tecnología del mundo, pero después el manejo puede no responder a los mismos estándares de calidad. Yo no creo que ningún vecino quiera tener una planta de incineración en su barrio o a una cuadra de su casa.

LO QUE FALTA

Lo que está faltando es equipar a las cooperativas de cartoneros para  que puedan mejorar, cuantitativa y cualitativamente, su trabajo y avanzar sobre el compostaje de residuos verdes (no sólo los restos de poda, sino de los grandes generadores de orgánicos).

En el plano nacional, necesitamos una Ley de Residuos Electrónicos (existía un proyecto en el Congreso que quedó a mitad de camino) y una Ley de Envases. Argentina no tiene ninguna política de lo que se llama “minimización”, es decir, generar menos materiales que se conviertan en residuos. La Ciudad por sí misma no tiene capacidad de penalización ni puede regular qué tipo de envases se pueden usar en su territorio, con respecto al resto del país.

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Todo esto es Basura Cero: Reducir, Reutilizar, Reciclar. En el tema Reducir estamos muy mal; en Reutilizar, necesitamos Ley de Envases (para fortalecer los reutilizables y penalizar en los descartables); y en Reciclar, habría que fortalecer la actividad de las cooperativas y avanzar sobre los residuos verdes.<<

Adrián Camps es legislador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, integrante de la Comisión de Ambiente y presidente de la Comisión Especial de Cambio Climático en la Legislatura porteña.