Anulación PASO

PROYECTO DE LEY

 

Artículo 1°.-  Modifícase el artículo 1° de la ley 4894, que quedará redactado de la siguiente forma: Artículo 1°.- Apruébase el régimen normativo de Boleta Única y Tecnologías Electrónicas obrante en el Anexo II, que forma parte integrante de la presente.

 

Artículo 2 °.- Derógase el Anexo I de la ley 4894

 

Artículo 3°.- Comuníquese, etc

 

 

Señor Presidente:

 

A través del anexo I de la Ley 4894, el 9 de diciembre de 2013 la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adhirió a la Ley Nacional Nº 26.571 de “Democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”. Esta norma, sancionada en el año 2009, modificó una multiplicidad de aspectos como: los nuevos requisitos para conservar la personería política de los partidos políticos; las nuevas limitaciones en la duración de la campaña electoral; la distribución de los espacios en los medios audiovisuales durante la campaña, entre otros. Sin embargo, a todas luces la incorporación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) constituyó lo más destacado de esta ley. Mediante este mecanismo se procuraba democratizar el proceso de selección de candidatos de cada agrupación política al extender la participación en dicha decisión a toda la ciudadanía.

Esta doble finalidad, la de democratizar la selección de candidatos y fomentar la participación de la ciudadanía en la vida interna de los partidos, ha recibido diversas objeciones. La democratización de la selección de candidatos, cuestión por demás válida, se ha dicho que resulta una injerencia del Estado en la vida interna de los partidos. Éstos ya no deciden cómo deben seleccionar a sus candidatos ni quiénes deben votar en dicha elección, por encima de las posibles preferencias de los propios miembros del partido o frente. Pero la misma ley permite la posibilidad que las agrupaciones puedan concurrir a la elección primaria con sólo una lista. En efecto, el artículo 1 del anexo 1º de la mencionada ley 4894 establece que Todas las agrupaciones políticas que intervienen en la elección de autoridades locales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires proceden, en forma obligatoria, a seleccionar sus candidatos/as a cargos públicos electivos locales mediante elecciones primarias, en un sólo acto electivo, con voto secreto y obligatorio, aun en aquellos casos en que se presentare una sola lista de precandidatos/as para una determinada categoría”.

Esto significa que el proceso de selección se sigue reservando para la propia fuerza y, en todo caso, el ciudadano concurrirá a las urnas a consagrar a los candidatos previamente seleccionados. Esta práctica daña gravemente el objetivo de democratizar la participación tanto de los propios miembros de la agrupación como para la ciudadanía en general, ya que torna en un sinsentido la celebración de una primaria.

Asimismo, existe otro objetivo implícito. Para poder participar de la elección general, no sólo es obligación concurrir a las PASO, sino que también deben obtener el 1.5% de los votos, lo que apunta claramente a reducir el altamente fragmentado espectro político. Además, la cercanía entre ambas elecciones genera una clara desventaja entre los partidos o frentes con mayores recursos, fundamentalmente humanos, y aquellos más pequeños, para los cuales la celebración de las PASO significa duplicar el esfuerzo en un espacio de tiempo muy acotado.

Si analizamos lo ocurrido antes de las primeras elecciones primarias obligatorias en la ciudad de Buenos Aires, celebradas en 2015, el escenario fue muy distinto al actual. El oficialismo tuvo su interna para elegir al/la candidata/a a jefe de Gobierno, entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, quienes consensuaron una única lista de precandidatos/as a legisladores/as. En el caso de Energía Ciudadana Organizada (ECO) hubo dos precandidatos/as a jefe/a de Gobierno: Martín Lousteau y Graciela Ocaña, quienes consensuaron una única lista de precandidatos/as a legisladores/as. Por su parte, el Frente para la Victoria disputó su primaria abierta entre cinco precandidatos/as a jefe/a de Gobierno: Mariano Recalde, Gabriela Cerrutti, Gustavo López., Carlos Heller y Aníbal Ibarra. Los tres primeros consensuaron una única lista de precandidatos/as a legisladores/as, mientras que Ibarra y Heller consensuaron una lista propia.

Lejos de la situación antes descripta, en 2017 un solo frente dirimirá sus candidaturas a través de elecciones internas en la ciudad. Por lo tanto, el resto de las agrupaciones políticas sólo participarán de las PASO para cumplir con la ley y para validar su posibilidad de presentarse en las generales de octubre.

Resulta fundamental resaltar que las elecciones primarias obligatorias representan un costo elevado para la ciudad. Con respecto a los aportes públicos para la celebración de las PASO, el artículo 45 del citado anexo indica: ” El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires contribuye al financiamiento de la campaña electoral de las agrupaciones políticas con un monto equivalente al cincuenta (50%) del que les corresponda por aporte de campaña para las elecciones generales, según lo estipulado en la Ley 268, el que se deberá distribuir en partes iguales entre las listas de precandidatos/as oficializadas de cada agrupación política”.

A ello hay que sumarle la logística previa al acto eleccionario y la impresión de boletas electorales. También se requiere un gasto de dinero para el día del desarrollo de las elecciones, por  la convocatoria a las autoridades de mesa, la seguridad de los lugares de votación, la distribución de las boletas. Por último, el costo también es elevado en el proceso post electoral, por el traslado de las urnas al correo, el recuento de votos inicial, y el traslado de las urnas a la Legislatura para su recuento definitivo.

Al adherir a la convocatoria nacional, en 2017 los comicios se realizarán con boleta de papel, con el consiguiente costo ambiental que representa el uso y la disposición final de este material.

Se estima que en 2017 se invertirán en las PASO 27.000 millones de pesos en todo el país. Por lo tanto, si tenemos en cuenta que en la ciudad de Buenos Aires sólo una alianza dirimirá su lista de candidatos a través de elecciones internas, el gasto de las primarias obligatorias en la ciudad será innecesario.

Por otro lado, es importante señalar que cada dos años, durante seis meses se paraliza toda la actividad de los tres poderes del Estado: Ejecutivo; Legislativo y Judicial con motivo de las sucesivas campañas electorales y los trámites legales para la organización de los comicios.

Esta situación se agrava cuando deben elegirse los cargos de Jefe y Vicejefe de Gobierno, puesto que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desdobla por ley las convocatorias y, en la mayoría de los casos, debe apelarse a una segunda vuelta para consagrar los ganadores. De esta forma, cada cuatro años se realizan seis elecciones en la ciudad y la paralización de la gestión abarca prácticamente todo el año.

Si se suprimen las PASO y cada partido procede a elegir candidatos según lo dictaminado por sus respectivas cartas orgánicas, ahorraremos miles de millones de pesos a los que podría asignárseles un mejor destino y bajaríamos a la mitad los meses de parálisis en los poderes del estado.

La Ley 4894 se votó en diciembre de 2013, en el  marco de un conjunto de resoluciones que intentaban mejorar la calidad de nuestro sistema electoral; el Anexo I establecía las PASO y el Anexo II la boleta única. La experiencia acumulada demostró que el resultado obtenido con la boleta única fue exitoso, y el de las PASO negativo

Por todas las razones expuestas, solicito al cuerpo que me acompañe con la aprobación del presente proyecto de ley.