Reconocimiento a la Biblioteca Obrera Juan B. Justo en el 120º Aniversario de su fundación

PROYECTO DE RESOLUCIÓN

 

Artículo 1°.- La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires manifiesta su reconocimiento a la Biblioteca Obrera Juan B. Justo en el 120º Aniversario de su fundación.

 

Artículo 2°.- El reconocimiento expresado en el Artículo anterior, consistirá en la entrega de una bandeja, con el siguiente texto:

 

A la Biblioteca Obrera Juan B. Justo en su 120º Aniversario y en reconocimiento a sus aportes a la cultura. 

Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Septiembre 2017

 

Artículo 3°.- Comuníquese

 

 

Señor Presidente:

 

Reconocida es la trayectoria centenaria de la “Biblioteca Obrera Juan B. Justo”, fundada el 25 de septiembre de 1897 por quien lleva su nombre desde 1928, el Dr. Juan B. Justo.

Para comprender la importancia que esta Biblioteca tiene en la vida cultural de nuestra ciudad y del país, es necesario hacer un breve repaso a su historia.

La Biblioteca Obrera, al igual que las otras entidades fundadas por Justo, reconoce un origen modesto, fruto del esfuerzo de un pequeño núcleo de trabajadores manuales o intelectuales. Ella vino a concretar los primeros ensayos realizados, en diciembre de 1894, a través del Centro Universitario Socialista, iniciativa de Angel M. Giménez y José Ingenieros, entonces estudiantes, que tuvo breve vida, mas sirvió para abrir la marcha.

Una nota publicada en “La Vanguardia” el 2 de octubre de 1897 informaba: “Con la intención de que los elementos acumulados por el Centro Socialista de Estudios sirvieran mejor al progreso intelectual de la clase trabajadora, la mayoría de los socios resolvió transformar ese Centro en una institución en la cual todos los trabajadores que lo desearan tuvieren participación directa y activa en su administración y sostenimiento, contribuyendo así a su desarrollo.

“Se creyó que lo más conveniente, dado los elementos acumulados, era echar las bases de una biblioteca obrera, para la cual se encomendó al Dr. Carlos Malagarriga y Antonino Piñero que formulasen un reglamento y procedieran a su organización definitiva.

“El sábado 25 del mismo mes de septiembre, con una concurrencia regular de trabajadores, se procedió a la organización de la nueva entidad y se nombró la primera Comisión Administrativa, que quedó compuesta por los ciudadanos Emilio Roqué, Mauricio Kliman y NaúmChertkoff, aprobándose el reglamento confeccionado por la comisión nombrada por el Centro Socialista de Estudios.”

Y termina el suelto de “La Vanguardia” expresando: “La Biblioteca Obrera es, pues, un hecho; corresponde ahora a los trabajadores inteligentes propender a su desarrollo y a hacerla servir eficazmente a la causa de su emancipación.

“Queda instalada en la calle Méjico 2070, donde los trabajadores amantes del progreso deben concurrir a inscribirse como socios.”

El acta constitutiva es un documento que reflejala voluntad firme de sus primeros 19 socios en el sentido de llevar adelante, sin grandes enunciados, la obra emprendida. Se limita a decir: “En Buenos Aires, a 25 de septiembre de 1897, los abajo firmantes, aceptando la donación y los estatutos formulados por el ‘Centro Socialista de Estudios’ al disolverse, constituimos la ‘Biblioteca Obrera’”. Y firman: Antonino Piñero, Mauricio Kliman, Juan B. Basualdo, Domingo de Armas, Enrique Dickmann, Alberto Wacker, Arturo Conti, Luis Leone, Fernando Lanzola, Alfredo Pasqueletti, Agustín Deschino, Antonio Chacón, Francisco González, NaúmChertkoff, Marcial Seoane, Carlos Manfredi, Vicente Rosaenz, Antonio Leone, Manuel J. López y Emilio Roqué.

La marcha de la Biblioteca -con personería jurídica desde 1913- fue afianzándose con el correr de los años. En 1897 contaba con 54 socios, 300 libros y folletos y 778 lectores en su sala. En 1946 los socios llegaron a 1.114, el caudal bibliográfico alcanzaba a casi 40.000 y el movimiento de libros a 71.246 en su sede, debiendo sumarse los 51.677 llevados a domicilio.

Hasta el 15 de abril de 1953, en que fue asaltada e incendiada la Casa del Pueblo y reducida a cenizas la Biblioteca, la entidad había logrado singularizarse, entre las de carácter popular, como una de las más importantes y eficientes del país.

Llegó a ser la Biblioteca social especializada más completa del país, por su bibliografía sobre temas políticos, económicos y doctrinarios. Era en verdad un centro cultural y formativo, dinámico, abierto, cuya proyección en el medio social fue unánimemente reconocida. Su caudal había alcanzado aproximadamente a 90 mil volúmenes, más un número no igualado de colecciones periodísticas y publicaciones, en especial sobre el movimiento gremial y las luchas políticas y sociales de los trabajadores argentinos y extranjeros.

En 1957, pudo adquirirse la nueva casa y, por la acción incansable de Arturo L. Ravina y sus colaboradores, fue posible inaugurar en 1961, el actual edificio de Av. La Plata. De esa manera la Biblioteca resurgía para reanudar su labor educadora, fiel a la enseñanza y el mandato de sus fundadores, que aun hoy persiste en quienes la mantienen, son asiduos o esporádicos concurrentes, frecuentan los más de 30.000 volúmenes que tiene a disposición de los lectores, y que permiten seguir la trayectoria histórica de la democracia socialista.

Por último, agregaremos unas palabras que escribiera Juan Antonio Solari con motivo del 80º aniversario de la Biblioteca Obrera Juan B. Justo: “Las generaciones que se han sucedido en la tarea cumplieron sus deberes al crear, organizar y mantener esta Biblioteca a través de las ocho décadas vividas, enfrentando obstáculos, dificultades y sinsabores, derivados de la incomprensión unas veces y otras del mal disimulado odio que sienten por la cultura quienes desearían ver al pueblo atrapado por la ignorancia y la demagogia embrutecedora.

“Juan B. justo, maestro también él, maestro de la civilidad y la democracia social, al dejarnos, entre sus creaciones perdurables, esta Biblioteca Obrera, nos enseñó que sólo por el cauce de la cultura, la información, la probidad y la responsabilidad, guiadas por un alto ideal de justicia y libertad,los hombres se redimen y son factores insustituibles en todo proceso histórico positivo y transformador. Que así sea, generación tras generación, sin impaciencias ni decaimientos, que la meta, por lejana que parezca, está al alcance de nuestro empeño si sabemos interpretar su lección inmortal: ‘Puede algún pueblo aletargarse en su vida social, pero, dentro de él mismo o en otra parte, están ya acumulándose, latentes, las fuerzas que han de sacudirlo e impulsarlo.”

Esta institución es una de las bibliotecas populares mas antiguas de nuestro país y hoy con sus 120 años de fecunda trayectoria sigue brindándose en pos de su objeto social que no es otro que el de estar permanentemente al servicio de la elevación cultural y material del pueblo.

Por todo lo expuesto, solicitamos la pronta aprobación del presente proyecto.