Distinguen un programa que lucha contra la violencia en el fútbol infantil

Esta tarde, por iniciativa del diputado porteño Adrián Camps, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires distinguió al programa “No a la violencia en el fútbol infantil”, llevado adelante por la Comisión de Turismo y Deporte del Consejo Consultivo de la Comuna 10 junto a la Asociación Civil Salvemos al Fútbol y la Junta Comunal de la Comuna 10, con el objetivo de proteger a los niños y niñas que sufren esta problemática, además de reflexionar junto a padres, madres, profesores y demás actores involucrados.

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De izq a der: Mariano Bergés , María Paz Pérez de San Román, Adrián Camps, Juan Monges y Ricardo Johansen Flindt

María Paz Pérez de San Román, integrante del CCC 10 y creadora del programa, contó cómo surgió el proyecto: “Todos los fines de semana, por las actividades de mis hijos, me tocan ver partidos de jockey y de fútbol y empecé a advertir las diferencias entre un entorno y otro. Mientras en hockey, si bien se alienta y se canta, el entorno es mucho más ameno; en el fútbol, los gritos, el alentar, el ganar o el perder, significaba todo, no sólo en los nenes sino también en los padres. Hay peleas y maltrato. De ahí viene la idea de decir qué podemos hacer para cambiar esto”.

“Así empezamos por los clubes de barrio que es donde están los más pequeños, con la idea de enseñarles qué es el equipo, saber compartir y que no todo es ganar a cualquier precio. El primero en darnos una mano y abrirnos las puertas fue el Club Villa Luro Norte. Algunos clubes nos han pedido volver, porque con el pasar del año hay como un desgaste, entonces nos han propuesto realizar una nueva jornada”, explicó María Paz y agregó: “Este reconocimiento nos dice que algo estamos haciendo bien; para nosotros es un orgullo”.

Por su parte, Adrián Camps resaltó la importancia del programa: “El problema de la violencia en el futbol es muy grave. Todos lo conocemos pero pocos saben que se da también en las categorías infantiles, donde los propios adultos incitan a los chicos a tener actitudes violentas. Este programa debería extenderse a toda la Ciudad, porque si nosotros empezamos a trabajar con los chicos vamos a resolver esta problemática cuando sean adultos”. 

Ricardo Johansen Flindt, Gerente operativo de control comunal de la Comuna 10, coincidió con el legislador: “El Estado debería tener un apoyo más notorio para que se expanda a todas las Comunas. Cuando nos hicieron el planteo nos gustó y nos integramos enseguida al equipo de trabajo, siempre dando un apoyo para que el programa salga adelante. El problema de la violencia ha calado en todos los ámbitos y qué mejor que atacarlo con los chicos, para que se hagan amigos, vecinos y hermanarnos para que el futbol sea un ámbito de divertimento y no de lucha”.   

Para Mariano Bergés, Presidente de la Asociación Civil Salvemos al Fútbol, el comportamiento de los padres es una cuestión muy digna de tener en cuenta: “La mayoría quizás piensa que los papás y las mamás, van a las canchas a ver a sus hijos y ven el partido como si fuera un teatro. Esto no es así. Hay mucho grito, mucha pelea, en definitiva, mucha violencia. Eso no sólo se traslada a los menores, sino que a esto hay que sumarle una crítica generalizada a los arbitrajes, a las organizaciones del torneo. Todo eso ha generado, lamentablemente, en los últimos tiempos, una situación hasta de violencia latente, al punto que para algunos partidos hasta se ha pedido policía, siempre hablando de fútbol infantil. Por eso esta iniciativa nos parece muy positiva y como comienzo, como trabajo hecho a pulmón, es muy importante, porque nos permite visualizar una problemática que atañe no sólo al fútbol de adultos sino también al de los más pequeños”.

En el mismo sentido, Juan Monges, integrante de la Comisión de Turismo y Deporte del CCC 10, advirtió sobre la presión que ejercen los padres sobre sus hijos: “A través de esta experiencia pude comprobar que los niños son los únicos que están para jugar; son los padres los que les exigen o quieren que todos sean como Messi. Después de varias reuniones, los chicos terminan diciendo ‘quiero jugar y divertirme, nada más’. Ahora, cuando hablás con los padres, te dicen ‘yo lo llevo para jugar’, pero la pregunta que yo les hago es ¿ustedes los llevan para jugar o los acompañan para ganar el partido?. Nadie sabe cómo responder a eso”.<<